Y ese poco que se va de mí
se vuelve un tanto azul,
se transforma en amapolas
y en el polen de tu centro.
Los duendes que me rondan
se disfrazaron en el cielo
acariciando melodías
en nubes de burbujas cristalinas.
Sólo es que la brisa no pudo esperar.
Y tu voz estalló en la luna fértil,
resplandeció en el infinito
y se hizo armonía en el cielo.
(Al Señor Luis Alberto Spinetta a la fecha de su partida hacia la luz)
(Al Señor Luis Alberto Spinetta a la fecha de su partida hacia la luz)
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