Los salchichines se pelean en la góndola refrigerada
del supermercado para que las señoras amas de casa los cocinen en el tuco que
acompañará esos deliciosos ravioles caseros de verdura que servirán en la mesa
familiar del domingo al mediodía. Se deslizan organizados en grupos formando
hileras unidos por el hilo choricero color amarillo que caracteriza a este tipo
de embutidos, combatiendo cortes de carnes, pollos y achuras a su paso.
Los salchichines han sido por generaciones el mejor amigo de las pastas caseras
con tuco de los domingos y están dispuestos a dejarlo todo por no abandonar
este puesto.
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