Desafortunada la paciencia al esperar
que se ansía temerosa al pensamiento
descarnando enigmas viscerales
que se enmarañan estrujándote el pecho.
Afortunada la impaciencia al concretar
que sosiega el fraguado sentimiento
mitigando la aspereza de la duda
que te enmancipa de la esclavitud del desierto.
me parece hermoso, como vos. besos flaquita
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