EL TREN

Saluden al tren. Pasa cada hora y media a dos cuadras del taller. Yo lo puedo ver desde la terraza. Me gusta ver cada vagón por separado y ver como el polvo se levanta tranquilo. Yo viajé en tren, cuatro veces. Pero no podía ver el polvo levantarse.
En la casa que vivía antes pasaba a treinta metros, pero no lo hacía tan seguido. Si, podía pararme cerca y sentir como vibraba el suelo y la velocidad en mi cuerpo y en mi cara. 
Una de las veces que viajé en tren, había una gran tormenta eléctrica y los rayos caían en el medio del campo y lo iluminaban para que yo pudiera verlo. Mi prima se tapaba los oídos y cerraba los ojos y yo le decía que mire la belleza que nos daba la naturaleza. Que en la ciudad nunca veíamos eso.
Me gustan los trenes, porque siempre tienen el paso. Y van por lugares por donde los otros transportes terrestres no.



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