Quiero tener una mascota, nunca tuve una propia. Con un poco de suerte me voy a comprar una. Todavía no sé cual elegir. Me gustan los perros de raza Grifón de Bruselas y los gatos Persas. Pero por el momento sólo puedo comprarme un hamster enano o chino, que es mi variedad preferida de roedor doméstico.
Ayer pasé por la veterinaria del barrio y me acerqué para ver las mascotas que había en venta y encontré una jaulita para hamsters que la rompía. Tenía una tubería de acrílico de varios colores translúcidos re supersónica. Yo la miraba desde la vidriera mientras una rata blanca de laboratorio me observaba con sus ojos rojos fluorescentes desde su pecera de vidrio. Traté de no dejarme hipnotizar con su mirada, pero ella seguía allí, inmóvil, parada en sus patitas traseras mientras refregaba sus diminutas manos rosadas. Como quien trama un plan maléfico. Sólo le faltaba un pequeño turbante con una piedra brillante en el centro, adornada con una guirnalda de perlas miniatura.
Hice mi mejor esfuerzo por no dejar que aquel roedor capte definitivamente mi atención. Pero su mirada penetrante era más fuerte que yo y tuve que abandonar mi fantasía del hamster enano o chino trepando por la tubería supersónica.
Lo que no puedo saber es si la rata intentaba inducirme por métodos telepáticos a que la compre junto con su jaulita de la tubería supersónica o si, su plan, era sólo fastidiarme. Es posible que nunca lo sepa y que mañana vuelva a pasar por la veterinaria y la hayan vendido y ya no esté. También es posible que siga allí, con sus compañeras ratitas blancas de laboratorio, tratando de conquistar al mundo o, al menos, a algún posible comprador.
hola, esto me hace acordar a algo que escribí, pero termine perdiéndolo por desordenado ja, me cope.
ResponderEliminar