Una golondrina
se desprendió de mi pelo
y vuela por el jardín
repleto de pétalos.
Pétalos celestes
de flores jacarandá
que en su altura
se mezclan con el cielo.
Y las nubes de tormenta
se acercan con el viento
levantando remolinos
de hojas y polvo seco.
Los eucaliptos que flamean
suenan huecos
y desprenden perfumes
que abren mi pecho.
El suelo tiembla
con cada trueno.
La primer gota de lluvia
rebalsa un pensamiento.
Y a gotas de refugiarme
debajo del alero del techo,
vuelve mi golondrina
para enredarse en mi pelo.
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