Cuando me mudé a Capital buscaba departamentos para alquilar en los avisos clasificados del diario. Una mañana fui a dar con una inmobiliaria que publicaba un departamento en el barrio de Almagro en la calle Palestina y Corrientes. Marqué el número que aparecía en el aviso y me comuniqué con una tal señora llamada Laura. Quedamos en hablar al otro día para convenir una visita para conocer dicho departamento.
Era un sábado por la tarde. No recuerdo si llovía o si estaba soleado. Lo único que recuerdo de aquel día, de aquellos diez minutos de aquella tarde, es este suceso que marco mi credibilidad para siempre y que jamás olvidaré. Y que haré trascender generación tras generación en el futuro de mi familia.
Estaba sola en el departamento que unos amigos me habían prestado hasta conseguir vivienda. Decidí hacer la llamada tal cual había acordado con la señora Laura el día anterior. Marqué su número en el teléfono inalámbrico y pulse call. Me dio el tono y llamó cuatro veces y alguien contestó.
- ¿Hola?
- Hola, ¿hablo con Laura?
- No, soy la mamá. ¿Quién habla?
- ¡Ah! Disculpe mi nombre es Micaela. Estoy buscando a Laura. Ayer hablé con ella y quedamos en que me comunicaba hoy por un departamento en la calle Palestina.
- Ah! Mirá Laura no está, hoy no vino porque está engripada.
- Ahhh… - Vacilé por unos segundos ante la confusa situación, yo creía estar llamando a una inmobiliaria.
- Si querés te doy el teléfono de su casa. Ahí la podés encontrar.
- Sí, muchas gracias- La señora muy amablemente me dio el nuevo número. Le agradecí nuevamente y nos despedimos.
Enseguida y sin esperar más marqué en el teléfono el nuevo número. Me dio el tono y atendieron.
- ¿Hola?
- Hola,¿Laura?
- No, estás equivocada, acá no vive ninguna Laura.
- Ah, disculpe señora- Corté, y verifiqué el número en el visor del teléfono y no había errores. Entonces volví a llamar donde la mamá de Laura me había atendido.
- ¿Hola?
La voz no era la misma del llamado anterior. Pero igual continué.
- Hola señora. Soy Micaela otra vez. Recién hablé con usted y el número que me dio de Laura está equivocado…
Me interrumpió repentinamente.
- Yo soy Laura, ¿quién habla?
- Ahhh… Hola Laura, soy Micaela. Ayer hablamos por el departamento de Palestina y quedamos que te llamaba hoy. Recién llamé y hablé con tu mamá y me pasó otro número.
- No, no puede ser. Debés haber marcado mal. Mi mamá murió hace unos años.
- Ah!- Yo quedé atónita. Creo que hasta me puse pálida.
- Seguro fue una coincidencia- Me dijo Laura muy tranquila. – Además éste es el número de la inmobiliaria-
Pero yo había marcado bien el número de lo cual estaba segura porque podía verificarlo en el visor del teléfono. Por lo tanto había estado hablando con la señora mamá muerta de Laura. Y no sólo verifiqué esto, sino que también el día que me encontré con esta mujer por el tema del departamento muy suspicazmente averigüé si había padecido alguna enfermedad en la última semana. Y sí, tal cual me lo dijo el espíritu de su madre, Laura había estado enferma. Había tenido GRIPE!!!
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